En mi primer empleo aguantaba el mal genio de ese jefe sin decir nada. Hoy, con los años, entiendo con rabia: no todo lo que aguantaste fue necesario. Algunas cosas las permitiste porque no sabías hacer otra cosa.
En mi primer empleo aguantaba el mal genio de ese jefe sin decir nada. Hoy, con los años, entiendo con rabia: no todo lo que aguantaste fue necesario. Algunas cosas las permitiste porque no sabías hacer otra cosa.