Cuando todo sigue doliendo

La vejez te puede volver más lento en muchas cosas, pero también más sabio. Hoy, ya pensionado, entiendo mejor la hipocresía de algunos: había una compañera de trabajo a la que se le notaba en la cara la satisfacción cuando alguien contaba el accidente de otro compañero. Muchas veces la regañé y le dije: recuerde que tiene hijos, y la vida le cobra a uno donde más le duele. Ojalá nunca les pase nada a ellos.

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