Cuando todo sigue doliendo

Qué ironía la de la vida: cuando eres viudo y ves televisión, ya eres tú quien elige qué partido ver – y no la novela por obligación, esas novelas griegas que parecían no acabar nunca. Y hoy, muchos años después, quisiera tener a mi lado a alguien que alegara porque veo ese partido.

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