Hoy ya entiendo lo que decían: que el oficio más malagradecido es la cocina. Lavas un plato, y al segundo ya hay otro – y un vaso que salió de la nada. Parece que uno se pensiona del trabajo, pero de la cocina, nunca.
Hoy ya entiendo lo que decían: que el oficio más malagradecido es la cocina. Lavas un plato, y al segundo ya hay otro – y un vaso que salió de la nada. Parece que uno se pensiona del trabajo, pero de la cocina, nunca.