Cuando todo sigue doliendo

Aún recuerdo, con tristeza, a esa señora que lloraba por la manera injusta y dura como fue regañada en el trabajo. Le decía: tranquila, que algún día le llegará su tatequieto por abusivo. Y con los años, entendí que consolar a otro también era una forma de cuidarme a mí mismo.

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