Cuando trabajas en equipo y luchan por una meta, llega el día en que piden una hora más de esfuerzo — y ahí recuerdas que el primero en salir corriendo fue el mismo que más permisos pedía. Uno se cansa de dar y dar, y no recibir nunca.
Cuando trabajas en equipo y luchan por una meta, llega el día en que piden una hora más de esfuerzo — y ahí recuerdas que el primero en salir corriendo fue el mismo que más permisos pedía. Uno se cansa de dar y dar, y no recibir nunca.