Hubo una época en que dividían el trabajo en dos, y mi parte siempre quedaba bien hecha, sin importar cómo quedara la del otro. Me decía: el trabajo honesto se hace bien no para que te vean, sino para que puedas vivir sin reclamarte nada.
Hubo una época en que dividían el trabajo en dos, y mi parte siempre quedaba bien hecha, sin importar cómo quedara la del otro. Me decía: el trabajo honesto se hace bien no para que te vean, sino para que puedas vivir sin reclamarte nada.