La vida te va haciendo cambios que nunca imaginabas. Antes, la alarma te despertaba porque se te había hecho tarde. Hoy, ya pensionado, es la lengua de la gata en la cara la que te despierta – para que la acompañes a comer.
La vida te va haciendo cambios que nunca imaginabas. Antes, la alarma te despertaba porque se te había hecho tarde. Hoy, ya pensionado, es la lengua de la gata en la cara la que te despierta – para que la acompañes a comer.