Cuando todo sigue doliendo

Nunca imaginé que la vida se me iba cada vez que sufría por la demora del tráfico camino al trabajo. Yo llegaba estresado, angustiado por el reloj. Media hora después llegaba mi compañero, muerto de la risa por la misma demora, como si nada. Hoy me pregunto cuánta vida gasté angustiándome por algo que a otros ni les rozaba.

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