Hoy me río de la vida en silencio cuando me acuerdo de ese lambón de turno que se creía Dios, que siempre nos miraba por encima del hombro. Y una mañana, sin que nadie lo esperara, lo echaron por ladrón.
Hoy me río de la vida en silencio cuando me acuerdo de ese lambón de turno que se creía Dios, que siempre nos miraba por encima del hombro. Y una mañana, sin que nadie lo esperara, lo echaron por ladrón.