Un día hablaba con un viejo compañero y recordábamos las lágrimas con las que nos pedían plata prestada usando de excusa a sus hijos — para después verlas llegar con su bolso nuevo de marca.
Un día hablaba con un viejo compañero y recordábamos las lágrimas con las que nos pedían plata prestada usando de excusa a sus hijos — para después verlas llegar con su bolso nuevo de marca.