Ahora entiendo a mi padre — cuando lo mirábamos a los ojos, según la cara que le pusiéramos, el castigo desaparecía. Y así me pasa hoy con mi hija: cuando la quiero regañar, una mirada suya me desbarata.
Ahora entiendo a mi padre — cuando lo mirábamos a los ojos, según la cara que le pusiéramos, el castigo desaparecía. Y así me pasa hoy con mi hija: cuando la quiero regañar, una mirada suya me desbarata.