Aprendí a soltar el amor que se volvió costumbre, el país que no era el mío, y el trabajo que nunca me vio — y me quedé con lo único que nadie me pudo quitar: lo que mis padres me enseñaron sin querer enseñarme nada.
Aprendí a soltar el amor que se volvió costumbre, el país que no era el mío, y el trabajo que nunca me vio — y me quedé con lo único que nadie me pudo quitar: lo que mis padres me enseñaron sin querer enseñarme nada.