Una vez llegué tan estresado del trabajo que mi hijo me dijo: Papá, tómelo suave, le va a dar un infarto — y quien le va a decir tranquilo, nadie, ¿verdad? Ese día comprendí que el trabajo te da dinero, pero no asegura tu salud.
Una vez llegué tan estresado del trabajo que mi hijo me dijo: Papá, tómelo suave, le va a dar un infarto — y quien le va a decir tranquilo, nadie, ¿verdad? Ese día comprendí que el trabajo te da dinero, pero no asegura tu salud.