Qué contradicción: un cliente llega corriendo, acosando porque tiene afán, y apenas le entrego lo que pidió, se queda media hora echando chisme conmigo. El afán, a veces, es solo otra máscara.
Qué contradicción: un cliente llega corriendo, acosando porque tiene afán, y apenas le entrego lo que pidió, se queda media hora echando chisme conmigo. El afán, a veces, es solo otra máscara.