Cuando era joven y el jefe regañaba por bobadas, no era de discutir. Salía a caminar un rato, me compraba un helado, algo que me devolviera a mi estado normal otra vez.
Cuando era joven y el jefe regañaba por bobadas, no era de discutir. Salía a caminar un rato, me compraba un helado, algo que me devolviera a mi estado normal otra vez.