Ayer le decía a mi amigo, entre chiste y chiste: a un pensionado la edad no le llega sola. Te llegan las canas, se van los amigos, sale la barriga, se va el estrés, llega más tiempo, se va el pelo. En fin, ya nada es igual.
Ayer le decía a mi amigo, entre chiste y chiste: a un pensionado la edad no le llega sola. Te llegan las canas, se van los amigos, sale la barriga, se va el estrés, llega más tiempo, se va el pelo. En fin, ya nada es igual.