Me reí como niño, hace poco, conversando con un vecino. Le dije: tiene la cremallera abierta. Cuando se dio cuenta de lo que se le podía salir, nos reímos los dos, y él, sin pena, me dijo: ya no se para, para menos se vuela.
Me reí como niño, hace poco, conversando con un vecino. Le dije: tiene la cremallera abierta. Cuando se dio cuenta de lo que se le podía salir, nos reímos los dos, y él, sin pena, me dijo: ya no se para, para menos se vuela.