Cada mañana, al ponerte el uniforme del trabajo, sabías que no era solo la ropa lo que te daban – te quitaban tu propia manera de vestir, esa que no siempre coincidía con la que te tocaba usar.
Cada mañana, al ponerte el uniforme del trabajo, sabías que no era solo la ropa lo que te daban – te quitaban tu propia manera de vestir, esa que no siempre coincidía con la que te tocaba usar.