Una noche llegué a casa triste, cargando algo que había pasado ese día. Mi hija me miró y me preguntó qué me pasaba, y solo le pude decir: hay cadenas que no se ven, y pesan en el alma.
Una noche llegué a casa triste, cargando algo que había pasado ese día. Mi hija me miró y me preguntó qué me pasaba, y solo le pude decir: hay cadenas que no se ven, y pesan en el alma.