Nadie sabe qué pasará mañana. Cuando llega ese calendario con el peso de los años acumulados, piensas en lo que aún te falta por hacer, y en lo que ya no harás. Se siente raro sentir que los años llegan y las fuerzas se van. Recuerdas ese viaje al exterior que siempre deseaste hacer, y te dices: disfrútalo, que aún hay tiempo.