El día que te pensionas y dejas atrás ciertos lugares, te acuerdas de esa bodega y piensas: menos mal que las paredes nunca contarán los madrazos que solté ahí.
El día que te pensionas y dejas atrás ciertos lugares, te acuerdas de esa bodega y piensas: menos mal que las paredes nunca contarán los madrazos que solté ahí.