La vida me enseñó que ese carro que compraste con esfuerzo se puede vender, y de casa se puede cambiar — pero los sueños no se posponen, porque esos no tienen precio de venta.
La vida me enseñó que ese carro que compraste con esfuerzo se puede vender, y de casa se puede cambiar — pero los sueños no se posponen, porque esos no tienen precio de venta.