Hoy me río cada vez que me acuerdo de esa vieja gruñona que me mostraba una sonrisa en la cara cada vez que me saludaba, y los dientes cuando salía para su puesto de trabajo, maldiciendo por todo lo que tenía que hacer.
Hoy me río cada vez que me acuerdo de esa vieja gruñona que me mostraba una sonrisa en la cara cada vez que me saludaba, y los dientes cuando salía para su puesto de trabajo, maldiciendo por todo lo que tenía que hacer.