Muchas veces me detenía antes de comer la empanada que traían — hasta que un compañero, riéndose, me dijo: cómase tranquilo, que si nos envenenamos, somos los dos.
Muchas veces me detenía antes de comer la empanada que traían — hasta que un compañero, riéndose, me dijo: cómase tranquilo, que si nos envenenamos, somos los dos.