Seguir, Incluso Así

Me tomó mucho tiempo entender que nunca sería fácil decir adiós a una relación donde tampoco era feliz. El miedo a empezar otra vez muchas veces pesó más que el dolor de quedarme ahí. Con el tiempo descubrí que algunas despedidas no fueron una pérdida, sino una puerta que yo mismo había cerrado con miedo.

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