Ahora, ya pensionado, me alegra haber dejado personas atrás — no por orgullo, sino porque siempre tuvieron dos caras: la de pedir favores, y la de cuando no les podías ayudar.
Ahora, ya pensionado, me alegra haber dejado personas atrás — no por orgullo, sino porque siempre tuvieron dos caras: la de pedir favores, y la de cuando no les podías ayudar.